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Se atoró la graquiña

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Cuauhtémoc Blanco es el único político con apoyo masivamente popular de Morelos y puede ser gobernador.
14 de Diciembre 2016
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Los gobernantes, aún los provenientes de segmentos alguna vez considerados progresistas, pueden tener problemas al confrontarse con la popularidad de otros actores políticos, especialmente cuando están fuera de su control.

Cuauhtémoc Blanco es el único político con apoyo masivamente popular de Morelos y puede ser gobernador.

René Bejarano, con evidencia en la mano, comenzó a operar acercamientos hace un mes con todos los munícipes y actores morelenses que se dejen cortejar en la adelantada ruta a la gubernatura.

Ello abre un amplio escenario de interrogantes, entre ellas la de la viabilidad de las candidaturas de Rodrigo Gayosso, líder estatal del PRD e hijastro de Graco y nieto de un ex gobernador de Coahuila, así como de cualquier perredista, al gobierno de Morelos. Abre una oportunidad al gobernador de replantear su estrategia.

Un verdadero peligro, en el actual lance legal “del Congreso” y del mandatario estatal en contra del presidente municipal de Cuernavaca, es que el PRD pierda la segunda posición en la disputa por el poder en 2018 en esa entidad.

De ocurrir así, se esfumaría la probabilidad de que prevalezcan los precandidatos perredistas al senado a menos de que se obligue a su inclusión en la lista plurinominal. De cualquier manera el conjunto de posiciones disminuiría radicalmente.

De fracasar en la Corte la intención de anular a Blanco en el cargo de munícipe, expectativa altamente probable, lo cual podría resolverse después de las elecciones de 2018, se dañarían las probabilidades de ganar posiciones de poder que pueden proteger a Graco de la andanada combinada de conservadurismo, adversarios e intereses opuestos a los que representa.

En este momento, ya está en duda que el perredismo pueda mantener la primera posición al desdibujarse, por ahora, a nivel nacional y local la fuerza y respaldo social del 2012, antes de la salida de AMLO y previamente a la crisis interna perredista que en Morelos apenas se contiene.

La encuesta de El Financiero en que plantea que el 80 por ciento de la población estaría de acuerdo en la revocación del mandato de Graco, publicada este lunes, así como la difusión amplia de las dimisiones de diputados perredistas federales renuentes a tolerar los regaños de Gayosso ocurridas la semana pasada y la difusión también este lunes de la versión de un locutor de un conocido programa radiofónico local que culpa a Gayosso de amenazas por las cuales dice haber decidido abandonar Cuernavaca, no le ayudan a Graco.

No contribuye tampoco la usencia de claridad compartida en el análisis.

En las postrimerías de la definición de candidaturas para la capital morelense el gobernador tuvo datos a fines de 2014 acerca del deterioro de la percepción de su persona, que no necesariamente de su gobierno, y de cómo ello favorecía la candidatura de Blanco.

En ese momento el mandatario consideraba a Blanco como “un payaso” y en lo fundamental “una estupidez” pensar siquiera en la posibilidad de que el futbolista ganara la presidencia municipal contra su candidato y entonces secretario de gobierno, Jorge Messeguer.

Después de la elección el candidato de Graco quedó en cuarto lugar y el PRI, con la mitad de votos de los de Blanco, quedó en un lejano segundo lugar.

El agrupamiento de fuerzas opositoras al gobernador en torno a la defensa de Blanco, entre ellas las de la coordinadora de organizaciones y grupos que lo antagonizan y las vinculadas a la rectoría de la Universidad Autónoma de Morelos, generan un escenario particularmente complicado para el mandatario quien una y otra vez se ha impuesto a escenarios semejantes y, al mismo tiempo, los ha visto generar cuando no directamente ha participado en su estímulo mediante acciones o afirmaciones por lo menos controvertidas y debatibles.

En este diciembre de 2016 la intención de desmantelar la precandidatura de Blanco al gobierno del estado mediante, apoyada por el PRD encabezado por Rodrigo Gayosso, está sujeta a las fuerzas opuestas de senadores perredistas y de un doble juego en que desde dentro de ese partido o desde fuera y con alianzas externas al mismo, se constituyen en riesgosos obstáculos para construir un bloque que tome el gobierno en 2018 y sea visceral y penalmente opuesto a Graco.

A Graco, le gusta el rejuego de obstáculo. Ha ganado con frecuencia, aunque nunca se ha enfrentado a un campeón de popularidad extra política y ahora dentro de ella como lo es Cuauhtémoc Blanco.

Por el momento, la graquiña está atorada.

confianzafundada.mx

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