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Obesidad infantil y certificación de estudios; dos retos importantes para Morelos

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Debemos cumplir de manera oportuna con la obligación de mejorar la calidad de vida de las y los morelenses
14 de Febrero 2017
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El proceso desordenado de urbanización de Morelos, el crecimiento poblacional, la migración dentro y fuera del país, el abandono de habitantes de localidades rurales y el arribo de comunidades a centros urbanos en la búsqueda de empleos y acceso a la educación para mejorar su calidad de vida, ha modificado hábitos y estructura de las familias Morelenses, derivado de la falta de empleos y la necesidad de buscar actividades económicas más rentables que les generen ingresos.

En relación a lo anterior, se han identificado según datos en estadísticas recientes, dos problemas en grupos vulnerables y de marginación social, como son:
1.- El alto número de niñas y niños con obesidad infantil – tercer lugar nacional- (Secretaria de Salud del Estado de Morelos).
2.- La falta de certificación de jóvenes, mujeres, hombres y adultos mayores, de sus estudios de primaria y secundaria; 450 mil aproximadamente – más del 33% de la población económicamente activa, sin considerar analfabetas. (INEA)

Los dos forman parte de los indicadores de rezagos sociales de salud, alimentación, educación y seguridad social, que están obligados a atender los tres niveles de gobierno, las causas pueden ser múltiples, pero los factores de riesgo de no atenderlos están presentes. Es inadmisible e inaceptable que conozcamos, publiquemos y en el discurso citemos que nuestros niños están obesos y que una parte importante de la población no está certificada en sus estudios más elementales y que no le demos la atención adecuada.

El primero tiene que ver con la salud y la calidad de vida de niños y niñas y sus consecuencias de no atenderse, con la participación de todos los sectores; gubernamentales, empresariales, académicos, organizaciones de la sociedad civil, de estar quizá, aún en una etapa de mejorarlo e incluso recomponerlo o bien dejar que está población en el futuro la condenemos al consumo de medicamento permanente (diabetes).

En el segundo caso impulsar a una población de hombres y mujeres jóvenes para poder continuar con sus estudios, prepararse mejor, acceder a mejor calidad de vida o de lo contrario condenarlos al mercado laboral informal, falta de seguridad social o bien que derive en otro tipo de ocupaciones que modifiquen su vida y hasta se pongan en riesgo.

Lo paradójico es que se cuenta con el diagnóstico, las estadísticas, las herramientas y el recurso humano necesarios para poder atenderlos y combatirlos, pero es importante la toma de conciencia sin regateos y el compromiso social para actuar de manera inmediata.

Actualmente se cuenta con distribución de alimentos nutritivos cercanos a las poblaciones (DICONSA), con distribución de leche de gran calidad y a un muy bajo costo con cobertura en todo el estado (LICONSA), el INEA  con el Programa Especial de Certificación, miles de estudiantes que cuentan con beca salario, un importante número de profesionistas que realiza su servicio social con dependencias Federales, Estatales y Municipales que les corresponde atender estas problemáticas, todo esto nos dice que tenemos la insoslayable obligación de evaluar cómo está trabajándose para atenderlos, el tipo de prestación de servicios que se está brindando, cómo se está incorporando a la población e involucrándola para atenderla, para cambiar el curso de las cosas.

Continuar con la tendencia antes descrita o romper esta inercia corresponde a un trabajo de coordinación, hoy la Estrategia Nacional de Inclusión Social propuesta por el Gobierno de la República, el Gobierno del Estado y los presidentes municipales, implica hacer equipo para que cada uno, en la cadena de atención y con los recursos y atribuciones con los que se cuenta, se empiece a trabajar y atenderlo con la única limitación que de no hacerlo, corramos todos con las complicaciones y consecuencias. Debemos cumplir de manera oportuna con la obligación de mejorar la calidad de vida de las y los Morelenses.

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