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¿Nuevo pacto?

Crédito:
Armando Ríos Ruiz
13 de Enero 2017
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Hasta hoy, no hay nada que el Presidente Peña Nieto haya hecho bien. El último error, el gasolinazo, no fue explicado previamente y fue lanzado como con la idea de que el pueblo se lo iba a tragar enterito, sin chistar. Luego, dice que no dará marcha atrás; que no es con vandalismo ni con protestas como se cambiará la realidad y el lunes anuncia un modelo arcaico para contener la escalada de aumentos por su decisión de disparar el costo de las gasolinas.

Honestamente, faltaba sólo una gota para derramar el vaso, aunque nadie esperaba que se tratara de una gota tan grande, que por sí sola bastaría para llenar otro vaso. El pueblo de México está harto desde hace muchos años, de este sexenio y ya no bastarán acuerdos con distintos sectores de la población para contener la rabia, desatada ahora con una medida implantada burdamente, que si es absolutamente necesaria, debió ajustarse de manera paulatina.

El pueblo muerto de hambre está harto de las complacencias a políticos que se han llevado todo, que han mostrado incapacidad para gobernar y una gran suficiencia para robar. Está harto de su abandono, de que todas las verdades se le oculten, como Ayotzinapa y Tlatlaya. Está hastiado por la corrupción desenfrenada, de casas blancas y de otros actos.

El gasolinazo detonó la ira, que se ha traducido, ciertamente, en vandalismo en muchos casos y en legítima protesta que no va a parar con el pacto hecho el lunes pasado; que ya exige con gritos y cartelones “¡Peña, renuncia!” y que acumulará seguramente más descontentos cada día y en más lugares de la República, hasta convertirse en una manifestación social de dimensiones desconocidas y peligrosa, si no se encuentra una medida de veras inteligente para frenarla.

¿Y cuál sería esa medida inteligente? Parece que sólo hay dos caminos. Uno, dar marcha atrás a la impopular medida e implementar al mismo tiempo la manera de consumarla, de manera que golpee menos el bolsillo de este pueblo desarrapado. Dos, la renuncia del Primer Mandatario. Algunos aseguran que hace aproximadamente un año se cansó de gobernar. Entonces, su renuncia sería el mejor regalo para los mexicanos, molestos hasta el tuétano por ver a una primera dama que estrena vestidos de más de seis mil dólares. Un trapo tan caro, que pagaría con creces muchas carencias de millones de pobres.

El acuerdo o pacto signado el lunes pasado –con excepción de la Coparmex, que lo consideró improvisado, incompleto e insuficiente–, nació muerto. Es más, muchos opinaron que es otra mentira, una burla o una salida de momento que sólo busca apaciguar el fuego encendido el primer día del año.

ariosruiz@gmail.com

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