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  • Mal sabor

  • Por: Armando Ríos Ruiz

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  • El cochinero en que se convirtieron las campañas para gobernador del estado de México, desembocó el domingo, en el mal sabor que dejó  la elección y su desenlace. De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el abanderado del PRI, Alfredo del Mazo, estaba adelante de la candidata de Morena, Delfina Gómez. Así decía su informe emitido casi a las  11:00 de la noche.

    No es porque el PRI, con Alfredo del Mazo, apareciera como virtual ganador, sino por la forma en que todos hicieron campaña. El mal sabor lo agregó saber que se ganó con muchísimo dinero. La gente intuye que hubo un despilfarro de muchos miles de millones de pesos de cada partido, en la compra de votos. No sólo del tricolor, sino de otras organizaciones políticas, que compitieron en el reparto de tinacos y de otros artículos. Alguien bautizó el hecho como la “tinacocracia”. Se ha dicho que regalaron hasta casas.

    No es concebible que para ganar una elección se tenga que gastar tanto y que se empleen miles de millones de pesos en llevar a un solo hombre al triunfo, de quien sabemos por la costumbre, saldrá multimillonario al final de su ejercicio, después de no haber hecho nada para remediar los males que aquejan las entidades de las que se convierten en dueños durante seis años. Por ejemplo: ¿en qué mejoró el estado de México (y otros) con Eruviel Ávila y con quienes le han antecedido?

    Alguien contestaría: se hicieron escuelas, carreteras, etc. Pero lo más importante de resolver ahí está, no sólo sin solución, sino creciendo. Los feminicidios han ido a la alza. La inseguridad está en todos lados, lo mismo que la pobreza y otros males. Lo de cada seis años es prometer, como ocurrió ahora. Eso contribuye al mal sabor de la elección.

    Tampoco hubo sorpresas. De antemano se adivinó que se trataría de una elección de Estado, en la que, por mandato del Presidente Peña Nieto, los priistas echaron montón en las trapacerías que se saben al pie de la letra.

    Igualmente, todo mundo sabía, por otro lado, que El Peje AMLO no aceptaría un resultado adverso, a pesar de haberse molestado con Pepe Cárdenas, cuando le preguntó qué pasaría si la elección no le favorecía a Delfina. Es cuestión de esperar para saber si ahora va a apostarse en las carreteras más importantes, “sin violencia”, para protestar contra el aún virtual triunfo del PRI.

    Su pupila perdió porque a la “honestidad valiente” le faltó repartir más tinacos, despensas y otros artículos, como lo hicieron todos. La única sorpresa fue la del perredista Juan Zepeda, que creció insospechadamente y que se portó a la altura de las circunstancias.

    ariosruiz@gmail.com

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