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  • Los priistas no se quieren

  • Por: Armando Ríos Ruiz

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  • Por lo visto, los priistas no quieren resarcir la pésima imagen que los acompaña desde poco después de iniciado este sexenio, cuando el Presidente del país inició su debacle de manera estrepitosa, hasta tocar el fondo. Se habla de que, desde la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, cuando tardó varios días en dar la cara y luego, como se transformó en costumbre, no hizo absolutamente nada para castigar a quienes actuaron directamente en el ocultamiento de los hechos y para esclarecer el crimen.

    Ahora vuelve a aparecer en el escenario político Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, el líder de los pepenadores, ex presidente del PRI capitalino que conformó una red de prostitución desde el interior de la institución y a quien se le hizo una acusación en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, que se encuentra paralizada.

    Apareció de nueva cuenta junto al líder priista en la Asamblea, Israel Betanzos y de Tonatiuh González, aspirante a dirigir el tricolor en la Ciudad de México. Muchos lo vitorearon y hasta lo acompañaron a despedirlo hasta su automóvil, cuando una inmensa mayoría de capitalinos lo repudian por la historia que lo acompaña desde que fue presidente del PRI, cuando se supo que contrataba edecanes, a las que usaba para obtener favores sexuales a cambio de mejores salarios.

    Dice que luchó durante tres años para desbaratar, para desmoronar la infamia que le crearon, cuando hubo muchas mujeres que lo acusaron de manera contundente, de ser contratadas para un trabajo y ser utilizadas además, en otros muy diferentes y quienes asimismo, se quejaron amargamente porque la denuncia que presentaron no prosperó, y ahora duerme el sueño de los justos. Vuelve a aparecer pues, engallado y echado para adelante, con promesas firmes de que gracias a él va a arrasar el PRI en todas las elecciones en las que intervenga.

    Los mexicanos entienden que alardea y que con ello trata de aparecer como vilipendiado injustamente. Sin embargo, creen fehacientemente en la culpabilidad de este sujeto, que con su sola presencia ofende. Se encrespan más cuando sospechan que alguien ordenó a la autoridad que investigó su caso, dejarlo en paz, como se ha repetido a lo largo del presente sexenio.

    Pero, como dice el dicho: “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”. Si Tonatiuh González e Israel Betanzos lo llevaron consigo para atraer la simpatía de otros priistas, con miras a llegar a la presidencia del tricolor con la cuestionada ayuda de su amigo, tal vez midieron mal, pues se sabe que entre los mismos correligionarios, el pepenador no es muy bien visto.
    ariosruiz@gmail.com

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