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  • La vida no vale nada

  • Por: Armando Ríos Ruiz

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  • En México, la vida de un periodista no vale nada, como pudo haber ampliado el título de una canción suya, el guanajuatense José Alfredo Jiménez. Ocho asesinados en lo que va del año y la impunidad vuela en las alas de la promesa o de la mentira. Hace unos días se dijo que el homicidio de Javier Valdez, en Sinaloa, en mayo pasado, es investigado por la PGR. Esta afirmación, a raíz de que The New York Times reveló que periodistas y activistas son espiados.

    ¿Qué más da espiarlos? A pesar de tratarse de un hecho deleznable, despreciable, absurdo, esto es nada comparado con la impunidad en que han quedado los asesinatos de comunicadores desde hace mucho. Se sabe que el homicidio de Javier Valdez fue el número 45 en lo que va del sexenio. Tal vez la autoridad diga: ¿de qué se espantan cuando los espían, si ni siquiera se investiga cuando los  matan?

    Deberíamos estar acostumbrados, resignados a nuestra suerte. Cuando el que escribe se iniciaba en los quehaceres del periodismo, hace ya muchos años, fue revelador escuchar: “los políticos son tus amigos mientras escribes en algún medio. Cuando dejas de escribir se les olvida de inmediato y te desconocen mientras pueden”. Lo comprobé.

    Cuando escribía para Excelsior, recibí ofertas increíbles, desde el obsequio de una concesión para una estación de radio, hasta oficinas de Prensa hechas a mi medida, como las quisiera. Cuando salí de dicho medio, muchos de los que me ofrecían se negaron a recibirme, aunque desoí cuando el secretario particular de Humberto Romero, jefe de Prensa del Departamento del Distrito Federal, me dijo que estaba demasiado ocupado. “¡Qué Casualidad! ¡Nunca lo estuvo para mí!”. Contesté y entré de todos modos.

    Los políticos han prometido investigar los acechos a redactores a través de los teléfonos móviles. También los asesinatos. Hay colegas que dicen: ¿tú no crees que en el fondo, la clase gobernante está más que feliz porque matan a periodistas? Debe ser. ¿Cómo no desear la desaparición de quienes investigan y dan con hechos que avergüenzan a todo mundo, dentro y fuera del país?

    Este lunes, la Comisión Especial de Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación de la Cámara de Diputados, condenó el asesinato de Salvador Adame, secuestrado en mayo anterior. Se antoja como la pose para la foto. También condenó el de Javier Valdez, el de Miroslava Breach, el de Ricardo Monlui, el de Cecilio Pineda, el de… ¿Qué ha ganado el gremio con esas condenas? La autoridad ha demostrado con creces su absoluta ineficacia.

    Y todavía suman a lo anterior los escudriñamientos a periodistas, en sus teléfonos celulares.

    ariosruiz@gmail.com

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